Querido peregrino:

                                  Presentamos el Himno de Nuestra Señora de la Cristiandad, compuesto por uno de los peregrinos.

Se canta mientras se camina y también en la Basílica de Luján, antes de comenzar la Santa Misa.

HIMNO A NUESTRA SEÑORA DE LA CRISTIANDAD

 

Oh Virgen María

Oh Santa María

Oh Reina y Señora

De la Cristiandad

Escucha a tus hijos

Oh Santo consuelo

Venimos con flores

Marchando a Luján.

Dispensa las Gracias

de Tus Santas Manos

Patrona de los argentinos.

Cantan en coro los ángeles

Cantan los santos y mártires

¡Salve, salve Maria!

A paso afirmado

Tus siervos marchamos

Rogando tu auxilio

¡Oh Madre de Dios!

Y en humilde canto

proclama tu nombre

La Patria sedienta

De Cristo el Señor

Con fe y esperanza 

a ti te rogamos

Consuelo de los argentinos

Cantan en coro los ángeles

Cantan los santos y mártires

Salve, Salve Maria

HIMNO del PEREGRINO

Señora de la Cristiandad,

Por tu sendero,

Condúceme en la oscuridad

Luz del lucero.

¡Oh, Virgen de Luján!

Mi Patrona

Ciñe nuestro afán

En tu corona.

 

A tu Impoluto Corazón

En tu santuario

Rogamos por tu intercesión

Flor del Rosario.

Sé de esta procesión

Un baluarte

Mi espada es la oración

Tu mi estandarte.

Los muros de la Cristiandad,

Escombro y ruina,

Restaura por tu Caridad

Nuestra Argentina.

¡Clama tu protección

Ven y auxilia,

Dios, Patria y bastión,

A la familia!

Excelsa Torre de David

Reina del Cielo

Beber anhelo de la vid

De tu consuelo.

¡Oh, Madre Celestial!

¡Oh, pureza!

Escudo sé del mal 

Y fortaleza.

Un peregrino es lo que soy

Que Dios gobierna

En marcha al horizonte voy

De patria eterna.

La Cruz del Salvador

Nos espera:

¡Cristo, vencedor

Tu reino impera!

CANTO del PEREGRINO

Peregrino, peregrino
entre el polvo y bajo el sol
riega tu frente una Patria
sedienta de tu labor.

Hoy besabas tu estandarte
y te dolía el amor
de amar en un solo beso
tu familia, Patria y Dios.

Custodias una bandera
que no se debe perder,
te la heredaron tus padres
tus hijos la harán vencer.

De tu Madre en la batalla,
si eres un soldado fiel,
tendrás de arma Su rosario,
Su corazón de cuartel.